Retratando con palabras a Ivo Saglietti

Por Alesia Martínez/ El Fotográfico.

ivo

Ivo Saglietti

“Siempre he sentido una inmensa rabia hacia la injusticia y el poder. Mi primer acto de rebeldía -confiesa divertido- fue tirarle una silla a la cabeza a un cura”. Desde entonces ha transcurrido cierto tiempo pero Ivo Saglietti, a sus 62 años, sigue conservando el mismo espíritu inconformista y provocador que durante décadas viene trasladando a sus imágenes. Y es que, como él afirma, “una buena foto debe conseguir mostrar parte de la personalidad de quien la toma”.

Su porte es seguro y su voz controlada. Le gusta tomarse su tiempo hasta encontrar la palabra precisa y ser cortés a voluntad, jamás por precaución o conveniencia. Lo que algunos confunden con irreverencia no es sino un ejercicio consciente por cuestionar todo cuanto le rodea, empezando por sí mismo. En este sentido, la fotografía, como constructora de conciencias, ha resultado ser una herramienta fiel a sus propósitos.

IVO SAGLIETTI ———————————————————-

Nace en Toulon, Francia, en 1948. No es hasta que cumple los 30 que decide dejar el cine por la fotografía, momento en el que empieza a trabajar para varias agencias francesas y americanas como corresponsal en África y Medio Oriente. A partir de 1988 se centra en desarrollar algunos de sus proyectos personales en colaboración conZeitenspiegel. Entre ellos se encuentra Krusha e Made, donde retrata la vida de una villa kosovar después de la guerra, Granjeros y pescadores en NigeriaLas aguas entre Sicilia y Tunisia, donde trabaja la idea del Mediterráneo como frontera. Entre los premios recibidos cabe destacar el World Press Photo de 1992 y 1999, así como el Premio Enzo Baldón que ganó en 2007. ——————————————————————————

“El fotógrafo tiene que mostrar, no demostrar”. Lo que a Ivo le interesa es, precisamente, hacer visible lo invisible, porque lo trascendente a menudo no reside en la superficie, comenta, sino que resta escondido para que no se vea. Guiado por este principio a finales de los 70 viajó a El Salvador, poco antes de que estallara la guerra, cuando nadie le prestaba atención a la región. Y entró en los campos de Sabra y Chatila en el 82, tan sólo dos días después de haber ocurrido la masacre. Son éstos dos ejemplos en una extensa lista de viajes por América Latina, África, Balcanes y Próximo Oriente. En todos ellos subyace un mismo denominador común: la profunda esencia humanística que refleja su retina.

Una fotografía humana

Hablar con Saglietti es como transportarse a otro tiempo. No es cuestión de edad. Ni que viva despegado del presente. Es su particular mirada, más cercana a los ideales románticos del XVIII, que a los que marcan la revolución digital de nuestra era. Acompañado de su Leica se declara resistente a la inmediatez, pues ésta resta oportunidad a la reflexión, a la vez que rememora con nostalgia los 12 minutos de realidad contenidos en cada carrete, la magia del revelado y el contraste de un momento irrepetible capturado en blanco y negro.

Como en la teoría del yin y el yang su visión del mundo se configura a partir de opuestos interconectados que se retroalimentan constantemente. El bien y el mal, la esperanza y la desesperación. A diferencia de cuando empezó ya no busca cambiar el estado de las cosas. Comprendió que, lamentablemente, la violencia y la guerra son parte intrínseca de la condición de hombre. Lo que ha visto lo ha desencantado, en cierta medida, si bien sigue declarándose amante de esa humanidad de la que forma parte“Ahora entiendo que el poder de la fotografía es otro. Ésta, más bien, es una forma de hacernos artífices de algo que va más allá de nuestra pequeña existencia. Me sirve para reconciliarme conmigo mismo y con la demás gente, manteniendo viva mi mirada y mi solidaridad”.

No debería sorprendernos, pues, que nombre como su principal maestro a Eugene Smith. Como él Ivo Saglietti también sueña con los ojos abiertos y siente apasionadamente en una continua, a la vez que tortuosa, caminata en búsqueda del equilibrio y la felicidad.

Las 5 fotos clave de Ivo Saglietti

Nicéphore Niépce. Vista desde la ventana en Le Gras

Nicéphore Niépce. Vista desde la ventana en Le Gras

Era 1826. El escenario: una ventana del tercer piso de una masía de Le Gras, en Saint Loup de Varennes. Fue allí donde, después de ocho horas de exposición, la cámara oscura fabricada por Nicéphore Niépce, próspero terrateniente y científico francés, captaba la que se ha venido considerando como “la primera fotografía permanente conservada”. Para Saglietti, buen conocedor de la Historia, no podía ser otra la toma que encabezara su lista de las cinco imágenes más relevantes, pues fue gracias a estas experimentaciones pioneras que sería posible el desarrollo de un nuevo arte, una nueva ciencia, una nueva manera, en definitiva, de ver el mundo.

Eugene Smith. Tomoko Uemura en su baño

Eugene Smith. Tomoko Uemura en su baño

Padre del reportaje documental, Eugene Smith fue uno de los primeros fotógrafos en reivindicar la necesidad de una mayor implicación social de la Fotografía, siendo esta instantánea un buen ejemplo de ello. Tomada en un pueblo pesquero de Japón, Minamata, en 1972, la segunda imagen favorita de Ivo sirvió para mostrar por vez primera las consecuencias de la polución industrial y del envenenamiento por mercurio a través del caso de Tomoko Uemura. “Uno no debe olvidar la profunda esencia humanista que tiene la Fotografía”, explica el fotógrafo. Al igual que su maestro no pierde de vista que más que una profesión, la suya, es una forma de vida que implica, a partes iguales, sentimiento y compromiso.

Erich Salomón. Escena de un juicio

Erich Salomón. Escena de un juicio

El carácter rebelde de Saglietti se hace patente en su tercera elección pues no es casual que el autor de esta toma sea conocido como “el primer hombre de la cámara indiscreta de su tiempo”. Promotor de la candid photographyErich Salomón apostó por la espontaneidad, la utilización de cámaras más ligeras y películas más sensibles. Su aporte más importante, sin embargo, fue el haber roto con las normas establecidas, introduciendo la fotografía en nuevos espacios como el judicial. En esta fotografía un reputado abogado berlinés, Erich Frey, interroga a un testigo durante el procesamiento de la banda de gangsters “Inmertreu”, en 1928.

Robert Frank. Los Americanos

Robert Frank. Los Americanos

“Yo estoy siempre mirando afuera, tratando de ver hacia dentro”, dijo en alguna ocasiónRobert Frank. Fue uno de los primeros fotógrafos que consiguió retratar el otro lado de la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX en un viaje de dos años en los que viajó por los 48 estados estadounidenses. El resultado fueron más de 28.000 imágenes que muestran la otra cara del sueño americano; en ellas rompe con las reglas y las leyes de composición tradicionales para ofrecer un enfoque totalmente novedoso. Como él, Ivo también cree que hay que buscar más allá de la superficie para descubrir el verdadero trasfondo de las cosas. “Lo verdaderamente interesante –comenta- es lo que se encuentra escondido para que no se vea”.

Leonard Freed. Consecuencias de la IIGM

Leonard Freed. Consecuencias de la IIGM

“Ninguna guerra vale la vida de una persona”. Saglietti se emociona todavía cuando recuerda a algunos de los compañeros asesinados mientras fotografiaban lugares en conflicto. En esta toma de Leonard Freed se ve como una pareja mayor acude supuestamente a visitar la tumba de su hijo muerto durante la Segunda Guerra Mundial. Tomada en un pequeño cementerio alemán, en 1965, viene a ser una metáfora acerca de las terribles consecuencias que conlleva la violencia y es un buen ejemplo para ilustrar la función de la fotografía como transmisora de sentimientos y emociones.

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